La lección colombiana

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El presidente Uribe ganó su primera elección en 2002 y prometió consolidar el control institucional y fortalecer el Estado de derecho en todo el territorio colombiano.

Su objetivo es proteger a la población manteniendo la iniciativa estratégica en contra de todas las amenazas a la seguridad de los ciudadanos, al tiempo que se profundiza la democracia y se salvaguardan los derechos humanos del pueblo colombiano todo.


La Nación - Noticias de opinión. 2008 Febrero

 El presidente Uribe ganó su primera elección en 2002 y prometió consolidar el control institucional y fortalecer el Estado de derecho en todo el territorio colombiano.

Su objetivo es proteger a la población manteniendo la iniciativa estratégica en contra de todas las amenazas a la seguridad de los ciudadanos, al tiempo que se profundiza la democracia y se salvaguardan los derechos humanos del pueblo colombiano todo.

Ha combatido la actividad del narcotráfico y propugna una fuerza pública legítima, moderna y eficaz, que cuente con la confianza y el apoyo de la población para mantener una tendencia decreciente de todos los indicadores de criminalidad en el país.

Hoy, a menos de la mitad del segundo mandato presidencial, Uribe puede mirar a los ojos al pueblo colombiano y mostrar que entre el año 2002 y el último, las víctimas de secuestros en retenes ilegales ha bajado de 697 a sólo 6, mientras que el total de secuestros bajó de 2900 a menos de 500; que los atentados terroristas se han reducido de 1645 a 387 y la superficie del cultivo de coca se ha reducido a la mitad, cuando en otros países de la región se ha mantenido constante; que se ha triplicado el número de fábricas de sustancias ilícitas destruidas; los homicidios comunes bajaron de 29.000 a 17.000; el hurto de vehículos ha bajado de 30.300 casos a 18.200, y que prácticamente desaparecieron las quejas recibidas y procesos abiertos por la Procuraduría General de la Nación contra miembros de la fuerza pública.

La lista podría seguir hasta cubrir la más amplia gama de delitos y mostrar igual contundencia. Es por ello por lo que la opinión pública colombiana reconoce masivamente estos logros: los últimos sondeos le dan al presidente Uribe la mayor popularidad desde que asumió, en 2002: tiene una aceptación del 80 por ciento de sus compatriotas y señala una imagen desfavorable de apenas el 14 por ciento.

Uribe nos demuestra que, aun en un contexto mucho más complejo que el nuestro, se puede dar una respuesta acabada a las demandas de mayor seguridad de la población, en el marco de respeto a los valores democráticos, con división de poderes y un Poder Judicial eficiente e independiente.

Estas características son las que Colombia, por medio de su Estado, tiene frente a las FARC. Así lo demostró el presidente Uribe en el momento de asumir todos los costos y decir públicamente que no cumplían porque el niño Emanuel no estaba en poder de los terroristas.

El mismo coraje que lo llevó a garantizar -impartiendo las órdenes a sus fuerzas armadas- la entrega reciente de las secuestradas, que cerró esa jornada con un claro y definitivo reconocimiento a la comunidad internacional, al pueblo de Colombia y a sus fuerzas armadas.

Decisión política, herramientas claras y precisas, coraje y no voluntarismo retórico son las claves para el éxito en el plano político y, por qué no, para ganar una elección. Es hora de que los políticos argentinos aprendamos la lección.

NOSOTROS

Presidente del Centro de Estudios para la Convergencia Ciudadana. Una asociación civil, integrada por un equipo multidisciplinario de profesionales idóneos de vasta y reconocida experiencia en las áreas y temáticas descriptas en su objeto estatutario, aprobada para su funcionamiento, por resolución de la Inspección General de Justicia N° 1506 del 24 de noviembre del 2003.

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